Un día precioso en Japón

Hoy es un día estupendo para ser feliz.

Vista desde el labo

Cuando llegué a Japón se vinieron de golpe todos los recuerdos de mi viaje a China. La única razón que me lo trajo a la mente, o más bien a la piel, era este clima asiático que había olvidado por completo. Un clima tan espeso, húmedo, pesado, pegajoso, que hasta parece tener un olor característico. Recuerdo que pensé que quizá toda Asia tenía este olor.

Hoy es un día estupendo para ser feliz, me he dicho hoy, y poco importa que me haya pasado desde las 7,00 am. matando ratones medio dormida mientras casi pierdo a un saltarín en el proceso.  Hoy es esepecial porque por fín hay un cielo azul y liviano, en lugar de ese capote de leche agria que hay normalmente, hoy no llueve ni hace un calor sofocante… Hoy es un día precioso. Pero a mi alrededor nadie parece advertirlo. En el laboratorio todo el mundo guarda el mismo silencio sepulcral que de costumbre. Tanto que a veces me pregunto si están muertos o dormidos (en alguna ocasión, así es), y si verdadermente están tan concentrados, ¿no les retumban los pensamientos en la cabeza?

Si no llego a girarme de la silla, un movimiento ya de por sí algo brusco en ese ambiente, Akemi nunca me habría mirado ni se habría dirigido a mí en discretísima voz baja para ir a comer. Y en la calle el tiempo invita a no trabajar más, aunque semejante reflexión me la guardo para la intimidad por las dudas.

A.- Los miércoles vienen de una panadería con los hornos al campus y venden pan recién hecho en la calle, ¿te gustaría probar?

Yo- Claro! Me encantaría! Qué bien!

El campus está lleno de mesas de madera al aire libre y desde lejos llega el olor a pan recién horneado y a queso fundido. Una ligera brisa nos acaricia delicadamente y los árboles brillan verdes en su sol-y-sombra.

Yo- ¿Estás hoy muy ocupada?

A.- No, hoy estoy bastante libre.

Yo- ¿Te apetece comer fuera?- me refiero a los aprox. 10 minutos que podemos tardar en comer una napolitana de jamón y queso.

A.- En realidad prefiero volver al laboratorio.

Yo- cara de frustración total.

Así se las pasan a la hora de comer, comiendo bollos frente al ordenador, haciendo nada en particular, mirando páginas personales, como si les molara martirizarse o como si ni se les ocurriera tomarse más de 10 min. en comer. Y así he descubierto hoy que efectivamente el resto del laboratorio estaba comiendo en su sitio, sin levantar el más mínimo ruido que pudiera hacerlo sospechar, comiendo en el más absoluto silencio. ¿Cómo se puede tomar uno como comida un paquete entero de galletas? Y lo que es peor, sin hacer ruido ni tirar migas????

Ya no sé si es que de verdad son masocas o tienen un talento genuino que quién sabe si algún día les servirá como ventaja evolutiva en un hipotético caos futuro donde sólo sobrevivan los que ni siquiera saben que lo están.

Bueno- me digo- ya que ceno a las 18,30h anyway, hoy ceno yo solita al aire libre mientras escribo mi próxima entrada del blog.

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2 pensamientos en “Un día precioso en Japón

  1. mforon dice:

    En alguna ocasión están muertos? jejejeje

    Pili, estoy seguro de que el dicho “Mal de muchos, consuelo de tontos” está hecho sólo para estoicos, así que comparto contigo la realidad de mi único día soleado aquí en Cambridge, que el mal compartido duele menos: básicamente lo pasé corriendo por la mañana por la orilla del río (sólo), y por la tarde (sólo) en la piscina intentando que el tiempo pasara deprisa para irme a casa a hacer la cena y ver una película. Y es que aquí la mentalidad predominante es: “si vas a estar únicamente 2 meses aquí, no merece la pena que hagas amigos, para cuando empieces a conocerles ya tienes que volverte a tu país”. Y son palabras literales, no una interpretación de movimientos faciales sutiles

    El resto de días ha llovido, absolutamente todos y cada uno de los días que he pasado aquí he salido con el impermeable. Bien pensado, no me extraña.

    Pero la cosa va mejor, el truco es buscar españoles, portugueses, griegos, turcos e italianos, que por lo menos se ríen cuando haces un chiste…

    Muchos besos. Aprovecha la situación geográfica y hazte un viaje por las Asias!

    M.

  2. L. dice:

    Qué increíble cuando salimos fuera es el área geográfica de donde provenimos. Yo no tengo ni idea de cómo una madre griega o turca educa a sus hijos, pero me entiendo con ellos mucho mejor que con los americanos. ¿Qué tendrá el Mediterráneo?

    Lo bueno es que siempre hay outlayers, que le dan a la vida esa chispilla inesperada. Así que, no desesperes, igual el día menos pensado es un japonés de tu labo el que deja a un lado las galletas y te dice: “Pili, ¿nos vamos a comer (más de 10 min.) fuera?”

    En cualquier caso, es un precioso día el de la foto. Te deseo muchísimos más así!!

    Muchos besos, Pili!!

    pd: We love Holanda! (hasta que encuentres algo mejor, jeje)

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