“Last to join the Confederacy”

Parece que lo dijeran con orgullo. Y la verdad es que no es extraño encontrarte con gente en Carolina del Norte que todavía eche pestes sobre el tema. En el momento de la guerra de secesión, Carolina del Norte tenia una población de 1 millón de habitantes, de los cuales 300.000 eran esclavos negros. Pese a lo alucinante de la cifra, era el estado que menos esclavos por habitante tenía (si se compara con los otros 10 estados confederados). La razón por la que cito esta cifra, es porque hoy por hoy comparto con estos esclavos (bueno, con sus herederos) mis tardes en el autobus, en el camino de regreso a casa.

Al contrario que los estados europeos, donde los programas de inmigración han intentado insertar a los recién llegados y a sus descendientes en la normalidad del mundo laboral y social de occidente (con mayor o menor éxito), el sistema americano es, a todas luces, un ejemplo extensivo de “fracaso” rotundo. Con sus más y sus menos, los hijos de los esclavos de Carolina del Norte (y básicamente casi todos los negros de los estados del sur) siguen viviendo en la misma pobreza en la que han pasado sus últimos 140 años. Sin embargo, es una pobreza diferente de la que estamos acostumbrados en España. No son realmente pobres de dinero (cosa que salta a la vista cuando se mira su atuendo, sus cascos y sus teléfonos móviles), ni son pobres de comida (la mayoría están bastante sobradillos de kilos), sino que más bien son pobres de aspiraciones. Y eso que quizás parezca una tontería, en un país tan motivado por los “futuros” de las cosas, como son los Estados Unidos de Norteamérica, el “en qué te quieres convertir”, “qué quieres ser”, lo dice todo sobre una persona.

Mientras que los blancos ocupan los puestos más preparados de la escala laboral, como médicos, abogados, psicólogos, profesores, investigadores, políticos, los negros (en un 99%) trabajan como enfermeros, asistentes, ayudantes sociales, técnicos, secretarios y conductores. El sistema ha evolucionado en un insistente bombardeo a la sociedad (negra Y blanca) con ideales sobre “encontrar tu talento”, “trabajar para el día de mañana”, “y ser tú mismo”, que procesados por la licuadora del capitalismo, ha terminado por crear una cadena de montaje social donde se siguen el constante endeudamiento escolar, el estrés laboral y el individualismo extremo. Frente a este sistema, los negros de América liberados de sus cadenas al finalizar la guerra civil, y sus hijos, parecen haberse decididos a abrazar otro tipo de libertad, diferente de la que se esconde detrás de la bandera de rayas y estrellas. Adultos y niños negros viven impertérritos frente a una cultura que obliga incesantemente al individuo a intentar sobresalir entre los demás.

Cuando le conté a la gente del laboratorio que iba a empezar a ir y venir en autobus, me dijeron que estaba loco (ojo, no me ofrecieron llevarme o traerme, simplemente me dijeron que estaba loco). No voy a mentir, ir en autobus a veces puede asustar. Pero es ese miedo a lo desconocido, y no el miedo al peligro, lo que de primeras dirige hacia llevarte una “mala impresión”. Sin embargo, con el paso de los días, he desarrollado verdadera fascinación frente a la subcultura afroamericana. En el medio de un país gobernado por comida falsamente internacional, coches ridiculamente grandes para su propósito y hospitales convertidos en centros comerciales, la cultura negra me parece de lo más real y auténtico que he vivido. Y yo en este viaje voy a intentar salir a encontrarme lo poco que queda de “la verdadera América”.

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6 pensamientos en ““Last to join the Confederacy”

  1. pmdaroca dice:

    Esa América de la que las películas y los periódicos no hablan o hablan poco y que sin embargo late detrás de todo ese “progreso”, de las mediáticas campañas electorales, del sueño americano… Tú, por si acaso pon acento hispano del bueno, no vaya a ser…
    *por cierto, es impertérrito!

  2. Alejandro dice:

    Y sin embargo tienen un presidente negro…y muchísima gente importante dirigiendo el país o grandes empresas con piel oscura. A ver cuando veríamos aquí en España presidentes o políticos gitanos o moros o latinoamericanos…que no hay que mirar más que la paja en ojo ajeno para descubrir la viga en el propio.

    • yosoyleko dice:

      Lo de poker a un presidente negro como candidato fue una sucia estrategia del partido demócrata. Muy poca gente considera a Obama como un verdadero “negro”. Tu comparación no es mala, pero tenes que entender las diferencias entre España y USA. Los latinos (y en general las oleadas masivas de inmigracion en España) llevamos menos de 20 años en el pais. Los negros llevan casi 150 en USA. Los latinos y gitanos no representan ni el 5% de la población española. Y ellos son casi el 14% de la población aquí.

  3. yosoyleko dice:

    Ahí tenés razón. Los moros son lo más parecido a los african-american que tenemos en europa.

  4. mforon dice:

    Jo Alejo, había dejado un pedazo comentario que se me ha borrado y paso de intentar reproducir…

    Sólo decirte que según EsPPaña, Paul Ryan dió un discurso demoledor que a mí me pareció más bien demagógico y simple, y que la dualidad Obama-Rommney es como PP ó PSOE y es un asco, pero que me da miedito que se hagan con el poder unos señores que aún creen en el Creacionismo…

    Mañana volvemos al laburo Lu y yo 😦

    Espero que todo vaya rebién por allí!

    Un abrazo,
    M.

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